Habilidades sociales

Una de las fuentes de sufrimiento más importantes en nuestra vida es la dificultad para relacionarnos con nuestro entorno. Solemos atribuir estos  problemas, exclusivamente, a las diferencias de personalidad, sin darle la importancia suficiente a los estilos de relación. Por supuesto, no todo el mundo es igual de competente en su estilo relacional. En su desarrollo intervienen de forma decisiva los patrones educativos que han modelado nuestro perfil interactivo, sin que seamos a veces conscientes de lo que hacemos bien o lo que hacemos mal.

La relación tiene su técnica y siempre estamos a tiempo de aprender a ser más eficaces, mejorando en nuestro estilo comunicativo, en nuestras habilidades negociadoras y en el establecimiento de vínculos profundos.

Este aspecto cobra una importancia especial en el inicio de la edad adulta, en las relaciones de pareja y familiares, en la educación de los hijos o en el establecimiento de relaciones de colaboración.