Relaciones interpersonales

Nuestra forma de funcionar como individuos es diferente a cómo lo hacemos en un grupo. Igualmente, nuestro estilo de relación varía dependiendo del ambiente en el que nos encontremos,  ya sea en pareja, en familia, en un entorno laboral o en un grupo de amigos. Podría decirse que somos siempre iguales pero siempre diferentes.

En el ámbito de las relaciones de pareja se presta mucha atención a la intensidad del sentimiento. Sin embargo, siendo esto importante, no garantiza la duración en el tiempo, resultando más decisiva la buena calidad de la interacción. La  pareja contruye su sistema dependiendo de sus personalidades, de las circunstancias y de su estilo de relación.

Por otro lado, independientemente de cómo sean los integrantes de una pareja, hay relaciones que pueden denominarse como patológicas. De hecho, hay relaciones turbulentas que consumen a los cónyuges en un quiero y no puedo destructivo y tremendamente doloroso. En otras, la pareja se va desgastando a base de vivir de las rentas sin reinventarse con el paso del tiempo. Y también es tremendamente frecuente el tipo de relación no basada en una justa reciprocidad, y que termina generando estilos de dominancia-sumisión.

Las dificultades de comunicación con los adolescentes también son un clásico en las consultas de los psicólogos. Con mucha frecuencia acuden padres “a la desesperada” en busca de un entendimiento que parece imposible. Lo que suele originar los conflictos es una difícil transición de la familia con niños hacia una familia de adultos; pasamos del niño manejable -y más o menos obediente- a un desafío permanente, expresión de una personalidad emergente. No obstante, muchos de los comportamientos propios de la adolescencia, pese a ser muy incómodos, pueden ser sanos desde el punto de vista evolutivo.

Las familias de nueva formación son un elemento relativamente novedoso en las consultas españolas pero de muy largo recorrido en otras sociedades como la estadounidense. Es innegable que lo que cohesiona a las familias y motiva nuestros esfuerzos son los afectos, siendo muy probable que los hijos propios y los aportados por la nueva pareja no se encuentren en el mismo nivel afectivo. Una nueva familia requiere de un esfuerzo suplementario que permita igualar las condiciones para un estilo de relación justo.

Las  dificultades en el ámbito laboral tienen más que ver con las relaciones interpersonales que con la naturaleza de los trabajos. Se trata de problemas con figuras de autoridad dictatoriales (situaciones de mobbing), con compañeros de personalidad compleja o con clientes demandadores que suponen una exigencia constante y desbordante (burning out).

El sufrimiento se produce con la interacción de personalidades, algunas patológicas, otras hostiles y muchas veces, sencillamente, por intereses encontrados que nos exigen un esfuerzo de adaptación importante y nos pueden causar un grave daño psicológico.