Trastornos psicosomáticos

Man having headache

La psicosomática es una disciplina que emerge como un puente entre la Medicina y la Psicología. La primera entiende los procesos psicosomáticos como un “enfermar” funcional, es decir, no hay una patología que origine el malestar. La Psicología científica entiende que el dolor físico se produce como consecuencia de procesos psicológicos predisponentes, como pueden ser un estrés excesivo o un inadecuado manejo y expresión de las emociones (alexitimia).

La psicosomática investiga cómo influyen los factores psicológicos en el inicio, curso y el pronóstico de una enfermedad biológica y, por otro lado, a entender cómo los factores biológicos pueden condicionar un proceso eminentemente psicológico. Por ejemplo, en un cáncer diagnosticado, el estilo de afrontamiento del paciente modifica claramente tanto la calidad como la esperanza de vida. De igual manera, en un proceso de duelo por la pérdida de un ser querido se puede producir un incremento en la tendencia a enfermar. Esto se debe a que se produce una inhibición en el funcionamiento del sistema inmunológico y se crea una mayor vulnerabilidad. La relación es tan estrecha que lo que realmente cuesta es separar los factores biológicos y los mentales.

En este punto hablamos de dolencias en las que intervienen factores de origen biopsicosocial pero en las que las variables psicológicas tienen una importancia determinante.

Detallamos a continuación algunos de los cuadros psicosomáticos más frecuentes:

Gastrointestinales: Úlcera, Dispepsia, Colon irritable.

Musculoesqueléticos: Contracturas musculares, Bruxismo.

Cardiovasculares: Hipertensión arterial, Enfermedad de Raynaud.

Pseudoneurológicos: Cefalea, Fatiga crónica.

Dermatológicos: Eccema seborréico, Alopecia areata, Hiperhidrosis, Dermatitis.

Respiratorios: Asma bronquial.

Genitourinarios: Vaginismo, Dismenorreas, Impotencia funcional, Eyaculación precoz.

Cuando, tras una serie de pruebas médicas descartando la etiología orgánica, sigamos experimentando molestias físicas, hay que considerar seriamente la posibilidad de que haya un factor psicológico subyacente. Y, si a lo que nos tenemos que enfrentar es a una enfermedad crónica y sentimos que nuestro estado emocional es más un problema que una ayuda, convendría tener en cuenta que el curso de la enfermedad se puede estar viendo empeorado.

Back to Top